martes, 11 de febrero de 2020

HISTORIAS REALES DESDE NUESTRA EXPERIENCIA


En esta nueva entrada os queremos reflejar algunas de las anécdotas que hemos vivido en nuestra etapa docente, resaltando aspectos relacionados con la diversidad y las emociones en el aula.


Comienza el curso y el número de alumnos en 5 años incrementa con uno más, en concreto, R.D.K. Este alumno pasa por un proceso de adopción de unos padres con grandes deseos por tenerlo entre ellos, sin embargo, las condiciones sociales no le favorecen dicho procedimiento. Su inicio en el aula resulta un poco difícil para él principalmente por su lenguaje natal siendo éste el ruso y, por tanto, el desconocimiento de un nuevo idioma. No obstante, desde el equipo docente se le ofrecen numerosos recursos para favorecer esta adaptación tanto dentro del centro como a nivel social entre sus compañeros.
Progresivamente, el grupo de iguales va beneficiando su acomodación y sus respuestas emocionales van cambiando positivamente con respecto a un primer momento, caracterizadas por miedo, timidez, desconfianza, entre otras.
Para regular y mejorar estas emociones dentro del aula se trabajan, desde un primer momento, diversas dinámicas con el grupo completo favoreciendo la vinculación entre todos ellos y fomentando la complicidad, confianza, alegría, disfrute del día a día en este nuevo entorno para dicho alumno.


D.E.R. es una alumna de 5 años a la que le costaba hacer amigos con facilidad.
Un día en clase se pidió a los alumnos que con la ayuda de los padres aprendiesen una canción que días después saldrían a cantar en clase.
Justo cuando D. iba a empezar a cantar sus compañeros de primera fila le llamaron gorda, se rieron y con ellos el resto de la clase. Además, llevaba gafas y unos zapatos ortopédicos que le servían para corregir la pisada.
La niña lloraba y se sentía triste al escuchar esos comentarios ocasionales, incluso en la fila la empujaban y obligaban a ponerse al final, y cuando llegaba a casa y se lo contaba a sus padres les decían que eso eran “cosas de niños”, que era que no tenía que hacerles caso.
Si esto no se paraba a tiempo la infancia de D. iba a estar afectada, incluso en la adolescencia o en la edad adulta. Porque D. presentaba una baja autoestima que hacía que se mostrara insegura, solitaria.
Desde el centro se habló con los padres de la niña y por separado con los padres de los demás alumnos. No se puede permitir que en los colegios ni en ningún sitio se den estos casos.



A.L.G es un alumno de 10 años con Síndrome de Down que presenta una vida emocional muy intensa, al igual que el resto de sus compañeros de 4º curso de Educación Primaria a diario interacciona con sus emociones: alegría, tristeza, ira, miedo, aversión, sorpresa,  entre otras. 
El suele manifestarse bastante sensible con su entorno afectivo, principalmente con sus familiares, aunque a menudo muestra dificultades para expresar de forma verbal sus emociones, pero esto no significa que no las sienta, ya que él las exterioriza a través de un lenguaje no verbal. 
La relación que existe entre el alumno y sus compañeros, es bastante positiva, ya que el docente que interviene en esta aula, ha realizado un gran trabajo con sus chicos, haciendo que estos alcancen su bienestar emocional, favoreciendo la independencia y facilitándoles un mayor grado de autonomía. Es decir, fomentando no solo el conocimiento, sino el control de sus propias emociones, para garantizar en nuestros alumnos como A.L.G. el entrenamiento de habilidades sociales y reconocimiento de emociones ajenas partiendo de una intervención de carácter integral e integrador. 




1 comentario:

  1. ¡Hola chicas!
    Enhorabuena por la originalidad del blog.
    Sin embargo, esta entrada es la que más me ha gustado. Ha permitido que me ponga en vuestras pieles cuando habéis estado como docentes, conociendo a varios de vuestros alumnos, que expresan sus emociones de manera tan distinta.
    Me parece un gran tema, el emocional. Seguid en esta línea, es muy interesante. ¡Un saludo!

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